
En todo el trayecto, además del rio Guadiaro, nos acompaña la línea férrea que une Algeciras con Ronda, la cual fue de complicada construcción por el desnivel del terreno, al que tuvo que salvar con varios túneles.

En un bonito rincón y a la sombra de un buen árbol, pues el sol empezaba a apretar, paramos para hacer una parada técnica, en la que no falto el redbull en forma de Juan y Pedro y las barritas de cereales en forma de taquitos de jamón, ¡todo un manjar!

El río Guadiaro desemboca en la localidad gaditana de Torreguadiaro, tras recorrer 183 kilómetros. Es uno de los ríos más importantes de la Cuenca Hidrográfica del Sur y en este entorno nos regala algunas de sus estampas más bellas.

Esta ruta está muy bien marcada y en uno de los paneles informativos que nos encontramos, alguien quiso hacer trampas tapando la coma de la distancia que llevábamos recorrida con una hoja, la forma de pegar la hoja mejor me la callo.

Cercanos ya a la estación de Benaojan, la vegetación se hace más abundante y por lo tanto más patente la cercana primavera, en forma de colores y de olores.

Como dije al principio, esta ruta acaba en la estación de Benaojan, pero nosotros la hemos alargado hasta la Cueva del Gato por otro sendero que empieza en la misma estación, al principio del cual descubrimos un par de culebras viperinas, posiblemente en época de celo por la cercana primavera y a las que fastidiamos tan romántico momento, por supuesto sin causarle daño alguno.

En un bonito llano de este segundo sendero, dimos buena cuenta de los respectivos bocadillos e incluso hubo tiempo para descansar unos minutos.

Con las pilas cargadas, continuamos por este bonito camino, en el que tuvimos que cruzar el río Guadiaro por un puente que parecía poco estable por culpa de una riada, pero que al final aguanto sin problemas.

El río Gaduares es un afluente del río Guadiaro y drena sus aguas antes de llegar a la boca del Hundidero, tras tres kilómetros bajo tierra vuelve a salir al exterior por la Cueva del Gato, con un caudal medio de 500 litros por segundo.

La Cueva del Gato ha sido habitada por el hombre desde el Paleolítico, como lo demuestran las pinturas existentes en su interior y un importante yacimiento arqueológico, además esconde en sus roquedos y paredones multitud de aves, pero nosotros nos tuvimos que quedar en la puerta de esta impresionante cueva, ya que para acceder a su interior se requiere, además de autorización, conocimiento experto.

El agua que sale de la cueva pasa por varias cascadas antes de llegar a una impresionante charca de aguas frías y cristalinas conocida como Charco Frio, en cuyo entorno aprovechamos para hacernos la foto de grupo.

Ya de vuelta paramos en Benaojan para tomar el pertinente cafelito acompañado con pasteles de la zona, pues chacina en esta ocasión no pudimos comprar porque estaba todo cerrado.

Otro espectacular día en lo meteorológico, en el entorno y en la compañía que pudimos disfrutar pequeños y mayores.
El resto de fotos podéis verlas en la galería de senderismo del apartado de socios, hasta la próxima ruta.








