Comenzamos nuestra ruta con el pueblo a nuestra espalda, entre viejos muros de piedra y rodeados por abundante vegetación.

Al poco llegamos a un joven castañar, donde hacemos una primera parada para recoger castañas y dejar a los más pequeños encantados, al recoger ellos sus propias castañas.

La vegetación se hace cada vez más espesa, formando una galería que por momentos cubre literalmente nuestro camino.

Aunque todavía no hay suficiente humedad, para encontrar buenos ejemplares de setas por estas latitudes, si que vemos alguna concentración de ejemplares pequeños, que no sabría identificar, pero que nos encantaron a todos, como por ejemplo la de la foto siguiente, que parecía creado por algún famoso diseñador.

Poco a poco, nos adentramos en un autentico bosque de Castaños, que crea un ambiente místico y que nos regala estampas maravillosas.

Cada cierto tiempo, paramos para recoger castañas, lo que hace al camino más ameno aún si cabe, además hay que aclarar, que estos bosques son totalmente silvestres y si bien tienen la desventaja de que dan una castaña más pequeña, tienen la ventaja de que se pueden coger con total tranquilidad y de que están exquisitas.

Paso a paso, vamos dejando atrás los castaños y se van abriendo grandes claros en la vegetación, lo que también se agradece, pues tenemos unas vistas de la sierra impresionante.

Poco antes de llegar de nuevo a Constantina, paramos para hacer una parada técnica, la cual más bien parecía un bautizo, pues al tradicional “redbull”, la morcilla, el queso, el chorizo, las aceitunas, los taquitos de jamon y la panceta, en esta ocasión también había que añadirle una empanada, una exageración de comida que nada tiene que ver con las antiguas barritas de cereales, pero que a todos nos encanto.

Muy cerca estaba ya la entrada al Castillo de Constantina, pero como era temprano y había ganas de andar, decidimos hacer El Camino de la Jurdana, otra ruta que salía de allí y que nos llevara hasta el Centro de visitantes El Robledo.

Este nuevo sendero, se desarrolla entre huertas, delimitadas por antiguos muros de piedra y una bonita arboleda.

El problema, es que el Centro de visitantes ya estaba cerrado cuando llegamos, lo que hizo que además de no poder visitarlo, tuviéramos que volver por el mismo sitio por donde habíamos llegado, pues aunque la ruta del camino de la Jurdana es circular, no encontramos ninguna indicación ni a nadie que nos informara, por lo que nos toco subir un corto pero duro repecho, que antes habíamos bajado con total comodidad y que ahora nos costó subir.

Aunque la idea era comer en el Castillo, este también nos lo encontramos cerrado, por lo que nos tuvimos que apañar para comer, en un bonito y calentito murete de piedra, pues el día estaba fresquito.

Después de comer y tras un pequeño paseo, entramos ya en Constantina, llegando a un parque para los más jóvenes y junto a el, a un mesón que los mayores tomaran el pertinente cafelito, con ricos pasteles que si pudimos disfrutar en esta ocasión.
Junto a este mesón y en pleno paseo de La Alameda de Constantina, nos hacemos la foto de grupo, más numeroso que nunca en esta ocasión con 40 participantes.

Otra bonita jornada de senderismo en plana naturaleza y en buena compañía, el resto de fotos, podéis verlas en la galería de imágenes 05 de la web de nuestra Peña, espero que os gusten.
Ver la ruta en wikiloc http://www.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5596893
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.