En concreto nos hemos dirigido a Alcalá de Guadaira, para disfrutar de su magnífico parque de Oromana, origen y final de nuestra ruta y donde al poco de empezar pudimos ver la ermita de San Roque y sus bonitos templetes, testigos de un antiguo Via Crucis.

A continuación nos metemos dentro de Alcalá por la plaza del Perejil, pasamos por la iglesia de Santiago y subimos por la empinada cuesta de la calle Santa María, al final de la cual, tenemos que tomar un respiro a la sombra de un antiguo resto de muralla.

Después de este pequeño descanso, pudimos ver la ermita de Santa María del Aguila, donde se encuentra la imagen de la patrona de la ciudad y cuyo edificio presenta una traza característica de las iglesias parroquiales del mudéjar sevillano de los siglos XIII - XIV.

Justo al lado de esta ermita, pudimos ver el castillo de Alcalá, donde nos estaba esperando el “guarda” para intentar cobrarnos la entrada, lo que evidentemente no consiguió.

Una vez en el interior, pudimos ver una bonita fortaleza mediaval, con evidentes signos de haber sido reconstruida recientemente, pero a la vez bien cuidada y fácil de visitar.

De hecho, se pueden visitar todas las torres defensivas, cosas que algunos intrépidos se arriesgaron a hacer.

Después de la visita al castillo, bajamos hasta la ribera del río Guadaíra, la cual teníamos a un lado y el cerro donde se encuentra el castillo al otro.

En este tramo de nuestro recorrido, pasamos por debajo del Puente del Dragón, un característico puente de Alcalá inspirado en la obra del arquitecto Antonio Gaudí y en particular en el dragón que decora una de las fuentes del parque Güel en Barcelona y que llamo de forma especial la atención de los más jóvenes.

Poco después, llegamos al molino del Realaje, uno de los edificios molineros más monumentales, gracias a su gran torre central de origen mediaval, donde hicimos una pequeña parada técnica, con nuestro ya peculiar “Red Bull” y donde comenzamos el camino de vuelta.

El camino de vuelta lo comenzamos por otro paralelo al que llevábamos, también de gran belleza, hasta llegar de nuevo al puente del Dragón, el cual lo pasamos ahora por arriba, pues nos ayuda a cruzar el río Guadaíra.

Después de dejar tranquilo al Dragón, continuamos por la orilla contraria del río a la que llevábamos al principio, lo que nos hace disfrutar de unas bonitas vistas del castillo que habíamos visitado.

En este lado del río, los más pequeños descubrieron un bonito conjunto de setas, con el que quedaron encantados.

Al llegar de nuevo a las inmediaciones del Parque de Oromana, la idea era volver directos a los coches, pero la gente tenía gana de más y continuamos por la orilla del río, recorriendo parte de una ruta que ya hicimos hace un par de años y que nos regalo de nuevo unos paisajes preciosos.

Ya de regreso donde teníamos los coches aparcados, dimos buena cuenta de la comida que cada familia llevaba preparada, así como de un exquisito bizcocho que Miguel llevaba para celebrar su cumpleaños, además de disfrutar de una bonita tarde de otoño y de hacernos la foto de grupo, con 33 integrantes esta vez, incluyendo a la pequeña blanca.

En definitiva, un bonito y completo día en buena compañia, con el que quedo ignaurada la temporada de senderismo, el resto de fotos, podéis verlas en la galeria de imagenes 05 de la web de nuestra Peña, espero que os gusten.