Los caprichos de los niños a veces se pueden controlar y a veces no, pero ¿pór que a uno de los padres se le rebelan tanto los niños?
Hasta un año de edad el niño no tiene la capacidad de entender las reglas y, en ese sentido, los caprichos son una manera de rebelarse a una autoridad que no llegan a entender.
A partir de los dos años y hasta los tres el niño empieza a ser contestón, y a responder con un “no” a cualquier orden que le dan los padres. Eso es porque no quieren cumplir cosas que no entran en la esfera del placer, en pocas palabras no quieren que nadie les moleste en su mundo.
En esas fases los padres tendrían que ser pacientes con sus caprichos porque es en esa fase que se va formando el caracter del niño que ya no cumple las acciones solo por una cuestión fisiológica.
Entre los cinco y los seis años empieza la fase de la razón en que el niño empieza a entender el poder de un “no”. En esa fase se entenderá quiénes son los niñoscaprichosos y quiénes aceptan la autoridad de los padres y lo que significa un “no”.
En el caso de niños caprichosos ¿qué hacer?
Bueno se aconseja empezar a tener desde los primeros momentos unas reglas, así cuando el niño se encuentre fuera en el ámbito social puede llegar a aceptar un “no” de personas que no son los padres, como por ejemplo de una maestra en la escuela.
A veces los caprichos no dependen sólo de los padres, sino también del ambiente en que han crecido, relación con el hermano o amiguitos. El papel de los abuelos que los miman también es fundamental. No deben quitar autoridad a los padres porque sería perjudicical para ellos a la hora de acatar la autoridad.
De todas formas, a los caprichos de los niños no hay que reaccionar gritando o callándole, la indeferencia puede ser un buen instrumento así el niño llegará a entender que su posición caprichosa no tiene ningún sentido en realidad. Esa podría ser una solución educativa para el niño.
A veces puede que la reación sea más fuerte y que el niño reaccione físicamente: y en ese caso el niño podría llegar a la apnea y ponerse morado, con el consiguiente susto de los padres.
No hay que preocuparse , simplemente en esos casos hay que calmarlo con mimos y cariño.
¿Y tu cómo calmas tu niño? |