SEVILLA SON SUS PUEBLOS Imprimir
Lunes, 15 de Diciembre de 2008 19:06

Muestra de la Provincia de Sevilla

 

Plenamente consolidada como evento, la Muestra de la Provincia “Sevilla son sus Pueblos” inicia una nueva edición en este año 2008. Está fijada la fecha de su celebración entre los días 18 y 21 de diciembre, ambos inclusive, en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla-FIBES.

 

Los bellos pueblos Sevillanos, en definitiva los bellos pueblos andaluces, se vieron plasmado en los maravillosos  textos de nuestro paisano Josè Mara Requena.  Vivir en el sur es un planteamiento hacia el futuro de nuestros pueblos andaluces. Dale a leer màs.....

 

 

 

Vivir en el sur

Por José María Requena
ABC de Sevilla, 16 de Octubre de 1984
Pues sí: con motivo de una de esas grandezas incurables, vivimos en el sur. En la magia de todo lo que es sur. Bajo uno de esos muchos e implacables soles sureños capaces de inventar cosas como la espectacular gesticulación napolitana o un Jalisco al sur del sur de los Estados Unidos, al sur, en fin, de la mismísima Texas, donde parecería mentira que se pudiera imaginar siquiera un sol de sur más al sur, más de pesadilla iluminada, más así, con caballos todavía, después de que llegaran los hombres a la Luna.

Porque el sur es la pirueta de lo caprichoso y pintoresco. El sur, a ver si nos entendemos, viene a ser como un llevarle un poco la contraria al norte, y, sobre todo, al centro, porque el sur de un país es tierra descentrada que apenas si medio se soporta con el norte del país que le cae debajo en la implacable y azulosa ley del atlas. En la misma azotea del "seny" catalán, Marsella es la aventura nocturna de Francia, la turbia y desbocada yegua de la imaginación francesa que muy difícilmente puede olvidar sus osados galopes saharianos o el paso temeroso a través de los verdores traicioneros de Indochina. Y, por otra parte, ay, qué serias se ponen las tierras norteñas de Yugoslavia e Italia, cuando Baviera estalla de cerveza y Munich, espumosamente, sueña con llegar a parecerse a la gran improvisación iluminada que la Feria de Sevilla.

Sí. Cosa grande, incluso tentadora, y lo mismo que soñada, peligrosa y sufrida, es esto de vivir en el sur, de ser sur, de disfrutar y de padecer a cuenta de estar y de gozar por estos zócalos del mapa, donde, de pronto van y te predican que al río Guadalquivir lo van a convertir en río de oro, mediante aquel canal de Bonanza de tantísimo calado para siempre en nuestro desengaño. Este es nuestro sur de España, el soleado sótano en que España ha verificado siempre sus fabulosas alquimias de vinos y de coplas, de pícaros y artistas, de fiestas en gavilla y de chispas primeras de las revoluciones.

Extraña tierra hermosa esta de Andalucía, de donde casi nunca partían al nuevo mundo gente dispuesta a quedarse a vivir en el alejamiento, sino solo en plan de soldado o de marinero, en prontos viajes de ida y vuelta a un paisaje de hambrunas, donde, al cruzarlo, querían quedarse para siempre los guerreros todos de otros pueblos, ancha geografía en laque ni siquiera la mucha y larga pobreza empujaba a la emigración antigua, de por vida.

Siglo tras siglo, al sur lo bautizaron como prometedora tierra de futuro, al inmenso granero, la gran huerta de Europa, paraíso en la era del turismo, pero sin que de una puñetera vez despegue hacia la dicha este enorme reactor de viejos sueños. Esperemos, en fin, que nos llegue la primera buena racha de fortuna cuando pueda ser del todo aprovechada la energía solar, aunque, en principio, tampoco nos resulte demasiado atractiva la imagen de una Andalucía convertida, de sótano de España, en la gigantesca y espejeante central eléctrica de Europa, con un algo monstruoso de colosal barraca de "calle del infierno". Pero, eso sí, de ningún modo podemos perder la esperanza de que, algún día, lleguen a casarse el abundante poderío de la industria con la maravillosa luz del sur, tan olvidada.