Francisco Javier Zapata
Comico de BastinazoProducciones
Actuaciones en ferias, veladas y fiestas como humoristas. Intervenciones en diferentes televisiones locales (Localia TV,Sevilla TV) y regionales (Teleonuba). Ha participado en diferentes obras de teatro realizadas en Carmona siendo miembro del taller de teatro dependiente de la conserjería de cultura. Este año 2008 intervino en el ciclo de humor llamado “Jueves a escena” que se celebra anualmente en Carmona en el cual participaron monologistas de la talla de Manu y Tatoon (de Barcelona). Participación en el concurso de Canal Sur “Hagamos el humor” en el cual quedó finalista entre 26 participantes y obtuvo el 2º premio, en dicha final participaron Alexis Larios, Manolo Doña, Jesús Cañete y Zapata, siendo declarado el humorista revelación de dicho programa, posteriormente pasó a formar parte del grupo de humoristas del programa “Hacemos el humor” durante la temporada 2005-2006. Intervenciones en el programa de Canal Sur de la mano de Manu.
Actualmente trabaja en Ferias, Congresos, salas de fiestas, Púbs, discotecas etc., realizando monólogos y chistes tanto contados como escenificados. Chirigotero empedernido que ha participado en varios chirigotas de Carmona como Los Demonios, Las Gallinas Corraleras, Los Siesos y C.S.I. Carmona, quedando semifinalista todos esos años en el concurso de Carnaval del Teatro Falla de Cádiz.
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Le conozco de los tiempos en que éramos feligreses de la misma parroquia, “La Gloria”, que, sutilezas del destino, se ubicaba al final de la Cuesta del Matadero, dónde, efectívamente, sucumbíamos a las enfermedades de la adolescencia (las espinillas, el mal de amores, el descontento o las dudas). Las febriles noches de los sábados, los fieles acudíamos a este templo, cuando las campanas (de los pantalones de Travolta), nos convocaban desde aquel púlpito, en el que, Juan Sánchez, el Persiana, dirigía las plegarias polifónicas. En este marco de imberbes, Jose Antonio, Agui, capitaneaba el sacrificio de las abluciones etílicas desde su tabernáculo, El Cuervo, desde cuya barra nos bendecía, rociándonos con su hisopo, de Rives y calimocho. Pero, su éxito como regente de las madrugadas, sólo fue un peldaño más hacia su natural ministerio, el escenario. Pocos tienen la valentía de trabajar en lo que aman, a pesar de las complicaciones que ello te pueda acarrear. Es más fácil, y liviano, dedicarse a seguir las pautas del ¿destino?, o dejarse llevar por la inercia de lo establecido, de lo políticamente correcto… como pudrirse detrás de una pantalla de ordenador, “ahuntá” dinero engañando aquí, o estafando allá, o ser el médico, arquitecto o ingeniero que toda madre sueña tener como hijo, y toda suegra desea conseguir como yerno. En definitiva, ser lo que los demás quieren que seas, dejando huérfanas tus preferencias. Pero, Jose Antonio se rebeló, y no tuvo reparos en hacerse un Malaje ante los ojos de los hombres hechos y derechos, de trajes y ademanes planchados, camisas e ideas almidonadas, fieles a las tradiciones de sus ancestros, ejemplares, alfa y omega, paradigmáticos. Este Malaje decidió, sacar su vida de esa maceta llenas de expectativas y “tudeberíasser”, dónde, a todos nos plantan, y sembrarla en el campo abierto de “meganolosgarbanzoscomoyoquiero”, en el inmenso, y fértil cortijo, de su imaginación. Las ideas son su pico y su pala. Sus neuronas le ungieron con esa bendita capacidad de traducir, al lenguaje del humor, su sutil observación de la vida que, tras una laboriosa alquimia, convierte en historias tan absurdas como reales. Debe ser un orgullo para su hija decir: - Mi padre es gerente de una fábrica de risas, entre otras cosas, porque esa es su hermosa ocupación.
Decía Antonio Gala, que hay que tirarse a la vida, que no tiene sentido malgastar la única existencia que tenemos (al menos que tengamos constancia), quejándonos porque nuestros días se ahoguen en el gris. La inercia es una trampa que la pereza nos pone, y de la que, Jose Antonio tuvo la inteligente, y osada, decisión de escapar.
Nunca he hablado con él de todo esto, pero no ha sido necesario, me lo ha dicho cada vez que se ha subido a las tablas que, con mimo, le iluminan las sonrisas de su mujer y su hija. Enhorabuena, malaje.

